www.hypersmash.com
CICLO CRAMPS

CICLO CRAMPS

 

 

2º ANIVERSARIO B-CRAMPS

Todo comenzó un 22 de marzo de 2010 como una experiencia piloto y de colaboración con la Alianza Francesa para después iniciar  Serie iBu,  un proyecto personal.
Qué curioso, la primera proyección como Serie iBu fue “Nosferatu, el vampiro” de Murnau y, dos años más tarde, ya como b-cramps programo “Metrópolis” de Fritz Lang para celebrar el segundo aniversario de este proyecto que tanto amo. Alguien puede  pensar que estoy cerrando un ciclo pero no, lo que hago es crear nuevos ciclos, volver la mirada al pasado, dar un giro inesperado, ir al futuro….todo es posible.
b-cramps continúa y para celebrarlo nada mejor que un ciclo sobre futurismo bautizado con el nombre de  ”CRAMPS”.
Gracias a  Hugo por plantearme este proyecto y apoyarme incondicionalmente, a Pablo que me ha dado ánimos y ha trabajado conmigo mano a mano en todo lo que rodea a la programación, a Oscar Cairo que me prestó el proyector y sigue prestado, a Edu por el fantástico cartel de Joyas extrañas y otras rarezas, a Sergio Amor, mi público fiel y a Mariló por la sesión de fotos para el cartel del 2º aniversario.

PROGRAMA

Martes 20 de marzo – 20:30h

METROPOLIS
(Alemania, 1927 – v.o.s.e)
Director: Fritz Lang
Argumento: Thea von Harbou

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Duración 145 minútos. Restauración producida por F.W.Murnau Stiftung en sociedad con el Museo del cine Pablo Ducrós Hicken de Buenos Aires.

Versión restaurada

En la larga lista de restauraciones importantes, la de Metrópolis es un caso extraordinario pero eso no es sorprendente porque se trata de una obra excepcional. Probablemente sea la más famosa de las películas perdidas aunque, en realidad, no estaba perdida sino incompleta. El negativo original se perdió durante la Segunda Guerra Mundial, y todo lo que quedaba eran las diferentes versiones de su estreno internacional con cambios, alteraciones y mutilaciones.
La historia de las escenas perdidas de Metrópolis se hizo conocida cuando en 1984 se reestrenó una versión coloreada y al ritmo de una banda sonora “tecno” compuesta por el italiano Giorgio Moroder. Para esta versión, el historiador y restaurador alemán Enno Patalas, obsesionado con reconstruir la versión original tal como la concibió Lang, realizó un minucioso trabajo de arqueología y agregó varios minutos. Sus fuentes para la reconstrucción fueron la partitura de G. Huppertz, las fichas de censura, la novela escrita posteriormente por The von Harbou y la lista de intertítulos originales.

 

 

 

 

 

 

 

 

El film fue realizado por la UFA, que estaba casi al borde de la quiebra. La Paramount y la Metro Goldwyn Mayer acordaron con UFA comprar los derechos internacionales de distribución de los films del estudio, entre ellos Metrópolis. Y decidieron adecuarlo a lo que consideraban los gustos populares del público norteamericano, al verlo demasiado largo y complejo. Para ello contrataron al dramaturgo Channing Pollock, quien centró el relato en la historia de amor de los protagonistas. En esta versión, poco queda de la lógica de Lang. Así, se estrenó en Estados Unidos como “adaptado por Pollock”, con una duración de 115 minutos  contra las casi dos horas y media de la versión original.

A esta mutilación del film le siguió otra hecha en Alemania por el magnate nacionalista Alfred Hugenberg, que se hizo cargo de la deuda de UFA con los norteamericanos. Una de sus primeras decisiones fue retirar de distribución la película en su versión original y relanzarlo bajo una versión más corta para expurgarlo de toda posible “tendencia comunista” y varias referencias religiosas que se consideraron inconvenientes.

En 1936, la UFA realizó y distribuyó una versión aún más corta (91 minutos) que, traducida al inglés, fue adquirida por la cinemateca del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Esta última versión fue la que con mayor frecuencia estuvo en cinematecas, cineclubes y en colecciones privadas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunas copias de la versión original viajaron a Buenos Aires en 1928 y estrenadas en la cartelera local. Había en la ciudad varias distribuidoras independientes que importaban films nórdicos, italianos, franceses, británicos, soviéticos o alemanes. Una de las más importantes se llamaba Terra y en 1924 estaba a cargo de Adolfo Wilson, que tenía un vínculo comercial con UFA. Wilson contrató a Leopoldo Torres Ríos como jefe de publicidad, redactor de títulos y, en ocasiones, adaptador de las películas extranjeras. Torres Ríos se ocupó de la  traducción y redacción de la mayoría de los intertítulos del film y de algún retoque menor. Se estrenó en Buenos Aires en  la noche del domingo 6 de mayo de 1928.

Pasados algunos meses, una copia de esa Metrópolis fue a para a manos de Manuel Peña Rodriguez, crítico, productor y coleccionista cinematográfico. En 1941 creó el primer Museo Cinematográfico Argentino, sobre la base de su colección. En la década de los 60, solicitó un crédito al Fondo Nacional de las Artes que no pudo devolver ofreciendo a cambio su colección fílmica que pasó a manos de ese organismo.
Como todos los films estaban en soporte de nitrato de celulosa (material inestable e inflamable) y los costos de copiar el material a 35mm eran elevados, se decidió hacerlo a 16mm con la consiguiente pérdida de calidad de imagen. Los originales fueron destruidos y  la colección permaneció en el FNA hasta 1992, cuando fue donado al Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken (Buenos Aires).
crónica de un film reencontrado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El hallazgo de la versión argentina en 2008, que resultó ser lo más próximo a la intención original de Lang, generó la demanda de una nueva restauración pero al mismo tiempo planteó un problema nuevo: el nuevo metraje no podía repararse digitalmente porque los daños que provocan sus defectos visibles no se hicieron sobre el material encontrado sino sobre un original en 35mm del cual aquél se copió y que hoy ya no existe. Esos defectos son ahora parte de la imagen además de la diferencia de proporción con respecto al material en 16mm.

 

 

 

 

 

 

 

 

La suma  de estas dificultades hubiesen hecho abandonar todo intento de reconstrucción si no se hubiese tratado de Metrópolis. La fundación Murnau decidió avanzar y Koerber se lo tomó con filosofía: “Los daños del material nuevo son rastros de todo lo que al film le pasó a lo largo del tiempo. Desde ese punto de vista es adecuado que el público lo vea”.

 

 

 

 

La nueva restauración se estrenó en la edición 2010 del Festival de Berlín y poco después inició una circulación internacional en salas comerciales. Ahora, finalmente, Metrópolis ha vuelto a ser un film de Fritz Lang: posee la complejidad narrativa que caracteriza a sus obras mudas, su sentido arquitectónico del montaje, su ritmo…

Buenos Aires, la ciudad que hizo posible esa resurrección 

Metrópolis se estrenó el 10 de enero de 1927 en el Stettin Ufa Palast

 

 

 

 

 

 

 

Como dijo Luis Buñuel, “el cine servirá de fiel intérprete a los sueños más atrevidos de la arquitectura” y así la arquitectura visionaria de Sant’Elia tiene respuesta en los decorados de Fritz Lang utilizados en Metrópolis

.LA INFLUENCIA DEL PROYECTO DE SANT’ELIA EN EL CINE: METROPOLIS

 

 

 

 

 

 

 

 

EL DIBUJO COMO MANIFIESTO. LA CIUDAD NUEVA DE A. SANT’ELIA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DISEÑOS CITTA NUOVA. SANT’ELIA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

comparte este enlace
Facebook Twitter Email

1 comment

  1. amaialuks

    zenkiu. si, por todo lo alto, con la boca llena, dulcemente y moviendo el esquelethor!!!

publique un comentario

You must be logged in to post a comment.