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FREAKS (21/04/2010) – serie iBu

FREAKS (21/04/2010) – serie iBu

Dirección: Tod Browning
Dirección artística: Cedric Gibbons, Merrill Pye
Fotografía: Merritt B. Gerstad
Montaje: Basil Wrangell
País: Estados Unidos
Año: 1932
Duración: 64 min.
Género: Drama, Terror
Reparto: Wallace Ford, Leila Hyams, Olga Baclanova, Roscoe Ates, Henry Victor, Harry Earles, Daisy Earles, Rose Dione, Daisy Hilton, Violet Hilton, Schlitze, Josephine Joseph, Johnny Eck, Peter Robinson, Olga Roderick, Koo Koo, Prince Randian, Martha Morris, Elvira Snow, Jenny Lee Snow, Elizabeth Green, Angelo Rossitto, Edward Brophy, Matt McHugh
Distribuidora: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM)
Productora: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM)
Presupuesto: 310.607,00 $

Freaks - Tod Browning

Freaks - Tod Browning

REFERENCIAS

Vamos al film: suena una fanfarria circense, entre alegre y siniestra. Aparece el cartel del film y una mano lo arranca de cuajo. Está claro que no estamos ante una comedia. Un charlatán de feria se dirige a un grupo de espectadores —y a nosotros mismos— y nos pone en situación: vamos a oír la más extraordinaria de las historias. Los protagonistas: monstruos, tullidos, malformaciones de la naturaleza. Según el feriante, entre ellos existe un ominoso código para defenderse. El mal que se le hace a uno de ellos, se le hace a todos. Comienza así un gigantesco flashback.

La película se desarrolla en un circo itinerante. Poco a poco iremos conociendo a sus miembros, entre el asombro, la piedad y el horror: Schlitze, Koo-koo y los pinheads, dulces retrasados mentales con microcefalia, enfermedad que hace que su cráneo parezca reducido por jíbaros. Su extraño aspecto inspira más ternura que pavor; la mujer sin brazos, que suple su carencia con una asombrosa habilidad con los pies; las hermanas siamesas, unidas por el tronco; Josephine-Joseph, mitad hombre, mitad mujer, posiblemente hermafrodita,; la mujer barbuda o el fascinante Príncipe Randian, el torso viviente: un hombre sin brazos ni piernas que se mueve con agusanada destreza —resulta de una extraña belleza la escena en la que se enciende un cigarrillo sin ayuda—. Ante este despliegue de rarezas, los sentimientos son contradictorios: uno no puede apartar la vista de la pantalla, fascinado por lo que ve, aunque su mentalidad del siglo XXI le diga que lo que está contemplando es de una crueldad y un sensacionalismo brutal. (….). Al otorgar el papel de villanos a los galanes prototípicos de las películas de la época —en este caso, el forzudo del circo y Cleopatra, la reina de las acrobacias—, Tod Browning da un giro radical al planteamiento habitual y subvierte las expectativas del espectador sugiriendo una idea mucho más oscura: los monstruos más horribles somos nosotros —algo de lo que la fotógrafa Diane Arbus tomaría buena nota—. La perversidad de la pareja protagonista, que va envenenando lentamente al pequeño enano Hans para quedarse con su herencia es de una crueldad extrema. (….). Es de justicia rememorar dos escenas que habitan por derecho propio en las más altas cumbres del cinematógrafo: el banquete de boda de Cleopatra, una vez consumada su parodia de matrimonio con el enano. Los freaks beben de una gran copa en una especie de ritual mágico que convertirá a una Cleopatra cada vez más horrorizada, en una más del grupo. La letanía que cantan es inolvidable: “we accept her. One of us. Gobble, gobble“. Cuando es su turno, asqueada, les echa la copa encima, les insulta y se ríe y burla del enano con una crueldad casi insoportable. Y el fabuloso tramo final: todo confluirá en una terrible noche de tormenta en la que el macabro grupo se tomará su venganza sobre la pareja. La imagen de los freaks arrastrándose sobre el barro portando toda clase de armas.

La anormalidad, la poesía y el horror se juntaron para crear algo único.

 

http://www.blogdecine.com/cine-clasico/cine-y-polemica-freaks-la-parada-de-los-monstruos

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